En el Parque Tecnológico de San Sebastián se han presentado diversas máquinas y aparatos, pero nosotros nos centraremos en las que pertocan a la gastronomía.

A través de novedosos ordenadores con olfato electrónico puede ser vigilada la curación de los jamones, un bodeguero puede elaborar mejores vinos gracias a un catador
electrónico, etc. Todo son prototipos pero en un futuro cercano serán totalmente funcionales y se encontrarán al abasto de todo el mundo.

Ahora se trabaja en lenguas electrónicas que imitan los principios de nuestra percepción gustativa.

Un conjunto de sensores actúa a modo de papilas gustativas reaccionando de modo diferente ante las sustancias químicas que se les presentan.

Finalmente estos sensores ofrecen un patrón de señales sensoriales que sirven de muestra, después las muestras son analizadas por un ordenador que acumula y procesa los
datos, finalmente tras un periodo de “entrenamiento”, la lengua electrónica es capaz de distinguir entre las distintas muestras.

Con el tiempo, un usuario podría probar a través de la pantalla de un ordenador, como sabe un determinado alimento a la hora de realizar la compra a través de la red.

Sin duda un ingenio así potenciará las ventas a través de internet. Las empresas no dudarían en adquirir la tecnología adecuada para poder proporcionar al
internauta la posibilidad de disfrutar de los productos que ofertan.

Se trata de la informática pentasensorial, un gran avance, una mejora y en resumidas cuentas, un amplio abanico de nuevas posibilidades.

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