De qué mueren las anoréxicas

 

Se sabe a ciencia cierta que las afectadas de anorexia nerviosa (la mayoría es mujer) tienen más posibilidades de morir a lo largo de toda su vida que las chicas que no
sucumben a este trastorno de la alimentación. Pero ahora se conocen mucho mejor las verdaderas causas, tanto naturales, como no naturales (suicidio, accidentes u homicidios) que
acaban con la vida de las enfermas más graves.

Todo gracias a un nuevo trabajo, realizado por Fotios Papadopoulos, del departamento de Neurociencias y Psiquiatría del Hospital Universitario Uppsala en Suecia, y su equipo, que
han analizado de qué fallecieron 6.009 mujeres que habían sido ingresadas al menos una vez en su vida por culpa de la anorexia durante los años 1973 a 2003. La
investigación ha permitido averiguar, además, que factores pueden predecir el aumento del riesgo de defunción.

En Epaña existen aproximadamente unos 500.000 casos de anorexia, la mayoría ocurren entre los 10 y los 29 años.

“Este el primer estudio que analiza con detalle todas las causas de mortalidad en estas pacientes, con una media de edad de 19 años, en su primera estancia hospitalaria. Aunque,
y como es lógico, la anorexia nerviosa en sí se ha posicionado como la primera razón de fallecimiento prematuro en las afectadas, también hemos podido
establecer otras causas, máxime cuando se valora que en un 20% de los casos la patología se cronifica”, asegura a elmundo.es el investigador.

Tal y como publica la revista ‘British Journal of Psychiatry’, los científicos cruzaron los datos del Registro Sueco de Causas de Mortalidad (que incluye a toda la
población) y del Registro de Altas Hospitalarias. Constataron así que el número de anoréxicas fallecidas a lo largo de la investigación fue de 265. De
todas ellas, 126 murieron por causas no naturales, la mayoría por suicidio.

“Nuestro estudio confirma las cifras que establecen que quitarse la vida está detrás del 20% al 30% de las muertes entre estas pacientes más graves. Ellas se quitan
la vida con una frecuencia 13 veces mayor que las mujeres sanas”, insisten los autores.

Más abuso de sustancias

En cuanto a las causas naturales, la propia enfermedad fue la principal responsable de las defunciones, con un 20% de los fallecimientos. La segunda, el abuso de
sustancias psicoactivas. Sobre todo, el alcohol. “La dependencia a lo largo de la vida de las bebidas alcohólicas más que de otras drogas ha sido siempre muy común
en estas pacientes”, añade el doctor Papadopoulos.

Por este motivo, estas enfermas tienen hasta cinco veces más probabilidades de fallecer de patologías gastrointestinales, sobre todo de cirrosis
[enfermedad crónica del hígado].

Otro de los datos que aporta la investigación es que estas enfermas poseen 11 veces más posibilidades que las personas sanas de fallecer por enfermedades
respiratorias (neumonías)
y 10 veces más por patologías urinarias (pilenofritis o inflamación crónica del tejido renal).
Pese a que se sabe que las anoréxicas afectadas, también, de diabetes tipo 1 (la juvenil y dependiente de insulina) poseen cifras de mortalidad hasta 14 veces más
elevadas que las diabéticas sin trastornos de la alimentación, en la investigación las víctimas de ambas patologías poseían ocho veces
más posibilidades de fallecer por causas endocrinas.

Mejor tratamiento

“Los factores que pronostican un aumento de las posibilidades de fallecer están relacionados con la edad de la paciente (cuanto más mayores son más riesgo poseen) y
con el hecho de haber sido ingresadas por culpa de la anorexia en más de una ocasión”, señalan los investigadores.

Uno de los hallazgos que ha sorprendido a los propios autores del estudio es que “hemos contabilizado menos defunciones por culpa del corazón de las esperadas.”

A esta buena noticia se suma el hecho de que la mortalidad por anorexia ha disminuido en las dos últimas décadas. “Recientemente, y gracias a los avances en los
tratamientos y al mayor conocimiento y control de las complicaciones médicas asociadas a la enfermedad, así como a la mejora en la terapia psicológica de este
trastorno y de otros problemas mentales asociados, se ha producido un descenso en la mortalidad por causas naturales y no naturales“, determinan estos especialistas.

Una realidad que apunta también el doctor Luis Rojo, jefe de la Sección de Psiquiatría Infanto-Juvenil y de Trastornos de la Conducta Alimentaria en el Hospital La
Fe (Valencia) y director del Programa de Detección Precoz y Prevención de Trastornos Alimentarios. “Los casos de fallecimiento por la enfermedad se están reduciendo
como consecuencia de una detección más precoz de la patología y de las nuevas terapias. Hay que recalcar que los resultados del estudio sueco se corresponden con
las pacientes de mayor gravedad, que son menos que las que poseen un grado medio o bajo de la enfermedad”.

PATRICIA MATEY

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