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En nuestro país, cada persona consume menos de la mitad del pan recomendado.

Después de cuatro años de reducción constante del porcentaje de sal en los ingredientes del pan, se ha alcanzado una media de 16,3 gramos por cada kilo,
según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). De toda la UE, nuestro país es el que menos cantidad de sal añade al pan
gracias a un acuerdo de Sanidad, las empresas y las CCAA.

Este resultado está por debajo de los límites que se habían establecido como objetivo (18 gramos por kilo), por lo que se ha logrado cumplir con las recomendaciones
de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reducir los factores que influyen en la hipertensión arterial, una patología que afecta a unos 10 millones de
españoles y que es causa de la mitad de los infartos de miocardio y los accidentes cardiovasculares.

De esta manera, el contenido de sal en el pan español se ha reducido en más de un 25% en los últimos cinco años, pasando de 22 a 16,3 gramos por kilo de
harina.

El pan es el alimento que más sodio aporta a la dieta diaria de los españoles (cerca del 20%), seguido de los embutidos. Con el objetivo de reducir esa
ingesta de sodio y acercarla a los menos de dos gramos diarios (equivalente a cinco gramos diarios de sal) recomendados por la OMS para luchar contra la hipertensión, Sanidad y
los fabricantes de pan decidieron reducir cada año desde 2005 el porcentaje de sal que se añade al pan en su elaboración.

Como parte de la Estrategia NAOS para la lucha contra la obesidad, el Ministerio de Sanidad y Consumo acordó con CEOPAN y la Asociación Española de Fabricantes de
Masas Congeladas (ASEMAC) a finales de 2004, iniciar en 2005 un programa de reducción del porcentaje de sal utilizado en la elaboración del pan, y que
tendría como objetivo pasar de los 22 gramos de sal por kilo de harina que se añadía en ese momento, a 18 gramos por kilo en un período de cuatro
años.

Dado el consumo medio por habitante de pan en España (pan fresco normal: 96,88 gramos diarios) y siendo éste la principal fuente de sal en la alimentación de los
españoles, se consideró que con un límite de 18 gramos por kilo se cumplirían las recomendaciones de la OMS, que han sido superadas en casi dos puntos.

El pan continúa siendo sabroso

Durante la presentación de los resultados de un estudio en el que han participado las Comunidades Autónomas y el Centro Nacional de Alimentación (de la AESAN) y la
Universidad de Santiago de Compostela, Bernat Soria ha declarado que se “está trabajando en otros ámbitos” para disminuir también la sal de otros
alimentos
.

El hecho de que el pan tenga ahora menos sal que en 2005 y los españoles lo sigan encontrando sabroso, se debe, según explicaron algunos panaderos, a que el trigo se
humedece más y a que el periodo de fermentación es más largo.

Por su parte, el presidente de Ceopan, Lorenzo Alonso, ha indicado que si en 1964 cada español consumía de media unos 134 kilos de pan al año, en la actualidad
ingieren unos 40 ó 42 kilos, debido, en parte, a que durante una época se insistió mucho en que el pan engordaba.

La reducción de sal en otros países

En algunos países europeos también se están llevando a cabo planes para reducir la sal en el pan. En Francia partieron en 2004 de un contenido medio de 24 gramos de
sal por kilo de harina, superior al español, con el objetivo de reducirlo a 19 gramos de sal por kilo.

En el Reino Unido los programas de reducción empezaron en 2001. En 2007 habían alcanzado unas cifras que oscilan entre 16-18 gramos de sal por kilo de
harina.

Según los datos disponibles, el pan fabricado en Alemania en 2008 tenía una proporción de 20 gramos de sal por kilo, muy por encima de la media española, de
16,3.