La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas) continùa dando pasos para armonizar, en todo el ámbito comunitario, los niveles máximos de
pesticidas en alimentos (LMR). La nueva evaluación responde a la todavía disparidad en cuanto a niveles permitidos en la UE, lo que se traduce en que cada país fija
límites basados en sus propios gravámenes de riesgo. Hasta el momento la EFSA ya ha evaluado un total de 236 sustancias, de las cuales 92 han demostrado tener poco riesgo para los
consumidores. Ahora, los expertos se centran en el análisis de las 144 restantes, cuya primera investigación, realizada hace unos meses, no excluía que pudiera existir un
riesgo potencial.

Unas 250 sustancias activas presentes en pesticidas ya cuentan con niveles máximos permitidos en toda la UE. Es un primer paso para un sector, el de los residuos de pesticidas en
alimentos, exento de uniformidad. Y es que las diferencias sobre los límites seguros entre países, además de provocar disputas comerciales debido a que los productos
fabricados en un país no pueden venderse en otros cuyas restricciones son más estrictas, pueden llegar a alterar la seguridad de los consumidores. La Comisión Europea, que
ya lleva años trabajando para llegar a un consenso común, proponía que los residuos de los productos que la UE no había examinado no excedieran de los 0,01
miligramos por kilo de alimento.

Según la evaluación, el uso de pesticidas debe estar sujeto a una autorización previa basada en informes científicos, cuya metodología seguida se basa en
técnicas reconocidas internacionalmente. Una de las principales dificultades con las que se han encontrado los expertos a la hora de analizar la situación ha sido el elevado
número de niveles máximos permitidos de forma temporal. Pese a todo, los resultados «no reflejan» un riesgo para el consumidor a la exposición de pesticidas,
aunque los expertos admiten la necesidad de realizar más investigaciones.

Mayor seguridad

En un encuentro celebrado hace unos días en el Parlamento Europeo, los expertos manifestaban que es posible reducir los efectos nocivos de los pesticidas mejorando los componentes y las
prácticas de uso. Para Dan J?GENSEN, vice-presidente de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, la futura legislación que se prepara en
el ámbito comunitario deberá «regular el uso de las sustancias, apostar por la constante innovación de las mismas, reducir su toxicidad y mejorar su eficacia».
Países como Alemania, que lleva años apostando por un uso racional de pesticidas, aseguran haber reducido el uso de estas sustancias «en un 30-40%» a través del
uso de prácticas mejoradas.

Un informe presentado por la Oficina Alimentaria y Veterinaria de la UE concluía, en 2001, que la mayor parte de los productos que se consumen (fruta y verdura, cereales y alimentos de
origen animal y vegetal) y que habían sido tratados con pesticidas no contenían niveles perjudiciales de residuos. Según el informe, el 96% de las muestras examinadas por
las autoridades nacionales no presentaba residuos detectables o estaban presentes en cantidades reducidas. La antigua propuesta de la Comisión Europea para actualizar parte de la
legislación sobre el uso de pesticidas finaliza, en un principio, en 2008, para cuando está previsto además introducir procedimientos rápidos para los casos en los
que la decisión de autorización o retirada sea necesaria.

BIOSENSORES PARA FRUTAS Y VERDURAS

Los biosensores podrían ser una de las apuestas más importantes para detectar residuos de pesticidas en alimentos de forma más rápida y automática. A ello se
dedicará el proyecto europeo BIODET, destinado a mejorar los procesos de detección estas sustancias en frutas y hortalizas frescas en la UE. El proyecto, que se enmarca dentro de
las iniciativas del centro tecnológico AINIA para mejorar la calidad y seguridad alimentaria, cuenta con la participación de la Universidad Politécnica de Valencia y la
Universidad de Brno (República Checa), entre otras.

La Red de Aplicación de Biosensores para la Detección de Pesticidas en Frutas y Verduras se dirige sobre todo a difundir las nuevas tecnologías de control de residuos entre
los principales agentes del sector hortofrutícola europeo, estimular la cooperación internacional y determinar cuáles son las necesidades de los desarrollos de biosensores
que requieren las empresas agroalimentarias. Actualmente las empresas deben subcontratar laboratorios externos que realizan los controles de pesticidas en sus productos. Los responsables de
este proyecto aseguran que la principal finalidad es «proteger a los consumidores de los riesgos» que pueden ocasionar dosis de pesticidas por encima de los límites
máximos establecidos.

Marta Chavarrìas

www.consumaseguridad.com